Montenegro · Boka Kotorska

Kotor

Donde la montaña abraza al mar

La perla del Adriático

Una ciudad amurallada entre picos y fiordos

Kotor no es solo una ciudad; es un milagro geográfico e histórico. Anclada en el fondo de las Bocas de Kotor —el fiordo más austral de Europa—, la ciudad parece haber sido tallada directamente en la roca de la montaña Lovćen. Sus murallas, que serpentean cuesta arriba durante más de 4 kilómetros hasta la fortaleza de San Giovanni, son testigos de más de dos milenios de historia: ilirios, romanos, venecianos y otomanos dejaron su huella en esta piedra.

Su Ciudad Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un laberinto delicioso de plazas estrechas, palacios barrocos de piedra desgastada y callejones que desembocan en patios sombríos. La Catedral de San Trifón, con sus torres gemelas románicas, preside la plaza principal, mientras que el Campanario de San Osmund, con su característica inclinación, recuerda a los terremotos que han puesto a prueba a esta ciudad.

Pero si algo hace único a Kotor, además de su imponente geografía, son sus gatos. Dueños absolutos de las callejuelas, se asoman desde los muros, descansan sobre los escalones de mármol y vigilan el discurrir de los viajeros. Subir sus 1.350 escalones hasta la fortaleza al atardecer para ver el fiordo teñido de oro es una experiencia que no se olvida.

Estas 61 imágenes son un paseo por esa piedra, ese mar y esa historia que se entrelazan indisolublemente en Kotor.